En muchas organizaciones, el uso de SaaS crece de forma orgánica. Equipos adoptan herramientas para colaborar, gestionar clientes, analizar información o automatizar procesos. Cada decisión parece aislada y de bajo impacto. El problema aparece cuando nadie tiene una visión completa del ecosistema de aplicaciones que manejan información crítica del negocio.
No saber qué SaaS se utiliza implica no saber dónde residen los datos. Información de clientes, contratos, estrategias, credenciales y procesos internos termina distribuida en múltiples plataformas, cada una con sus propias reglas, ubicaciones y niveles de seguridad. Sin visibilidad, la organización pierde control sobre uno de sus activos más valiosos.
Desde la perspectiva de ciberseguridad, esta fragmentación dificulta cualquier gestión de riesgo real. No se pueden evaluar controles, revisar configuraciones ni definir responsabilidades si no se conoce el inventario de aplicaciones. El riesgo no está solo en una herramienta específica, sino en la suma de decisiones no coordinadas.
Este escenario también introduce riesgos legales y de cumplimiento. Datos que deberían estar protegidos bajo ciertas regulaciones pueden terminar almacenados en regiones no autorizadas o procesados por proveedores sin contratos formales. La organización asume responsabilidades sin siquiera ser consciente de ello.
En Latinoamérica, este problema se agrava por la velocidad de adopción y la falta de modelos de gobierno claros para SaaS. Muchas organizaciones priorizan la operación diaria y postergan la visibilidad. La ciberseguridad se enfoca en infraestructura y redes, mientras los datos viajan silenciosamente entre plataformas externas.
Intentar recuperar el control bloqueando aplicaciones suele ser ineficaz. El negocio seguirá buscando alternativas si las necesidades no se cubren. La clave no está en prohibir, sino en entender. Saber qué SaaS se utiliza, por qué se utiliza y qué datos procesa es el primer paso para gobernar el riesgo.
Las organizaciones más maduras adoptan un enfoque progresivo. Construyen inventarios dinámicos de SaaS, clasifican aplicaciones según el tipo de datos que manejan y establecen criterios claros para su uso. La visibilidad se convierte en un habilitador, no en una barrera.
Para el CISO, este es un punto crítico de liderazgo. Hablar de SaaS no es hablar de herramientas, es hablar de datos, responsabilidades y decisiones de negocio. Sin esta conversación, cualquier estrategia de ciberseguridad queda incompleta.
Si no sabes qué SaaS se usa, tampoco sabes dónde están tus datos críticos. Recuperar esa visibilidad no es un proyecto tecnológico, es una decisión estratégica para proteger al negocio en un entorno cada vez más distribuido.
Acciones inmediatas
- Identifica las aplicaciones SaaS que se utilizan actualmente en la organización.
- Clasifica cada SaaS según el tipo de datos que procesa.
- Revisa contratos, términos de uso y ubicación de datos de las aplicaciones críticas.
- Define criterios claros para la adopción de nuevas herramientas SaaS.
- Involucra al negocio para entender necesidades reales y reducir uso no visible.
- Integra la gestión de SaaS dentro del modelo de gobernanza de ciberseguridad.
Si tu organización no tiene claridad sobre qué aplicaciones SaaS utiliza ni dónde residen sus datos críticos, es momento de recuperar visibilidad y control. Contáctanos y trabajemos en un enfoque de ciberseguridad que proteja la información donde realmente está.